hoy fui testigo de la raza de superiores,

el que va camino al trabajo cargando las puertas,

y el sudor repuebla la niebla

la niebla a la que se nos acostumbro.

Seres tan miticos,tan frios como la misma urbe,

la estatua observa el horizonte

con mirada desorbitada...

Nos observa con sigiloso desprecio,

se levanta entre las ruinas ,

del testamento que nos dejo.

Somos el pueblo irreal,

que se funde con el sol y con el maiz,

con la blanca luna.

Ahora una pintura es el valor de las hazañas...

la decadncia humana.

ella toda repoblada de blancos

que no conocen su raiz ,

ni los cuentos del indigena ,el guru.

Y mientras contamino mi cielo ,
oigo los pasos del caballo y el caballero.